AÑO 2021
Y parte de todo ese trabajo comienza educandonos a nosotros mismos en cuanto a las pequeñas decisiones que tomamos cada día y que aunque no lo crean repercuten e impactan positiva o negativamente en nuestras vidas. Estoy hablando de decisiones financieras y personales.
Muchas veces nos vemos frente a la opción de realizar una compra y en ese momento debemos analizar, si el motivo de esa compra es necesidad o simple gusto? Es tan facíl usar nuestros recursos para explotarlos, aun cuando no sea tan necesario, porque las compras liberan esas sustancias quimicas de felicidad en nuestro cerebro que nos dan paz en medio de la tormenta, pero esa paz, lamentablemente es temporal, termina cuando llega la quincena y no nos alcanza, cuando llega el estado de la tarjeta de crédito y en el peor de los casos, cuando nos visita el prestamista.
Definitivamente el 2020 nos mostró que el plan B es necesario, que una sola fuente de ingresos no es factible y que los gastos hormigas descontrolan el presupuesto. Por lo mismo, aunque existan las buenas expectativas de este nuevo año, son muchos los detalles que no debemos olvidar, como el uso de un presupuesto que contemple los ingresos y los gastos y la voluntad de apegarnos a este para no perder el control.
Aprender a explotar los talentos y dones que Dios nos dio para sacarles provecho economico, en el sentido de que todos podemos emprender. Si no sentimos que sea el momento de dedicarnos solo a nuestro proyecto, pues hagamos ambas cosas hasta estar seguros. Requiere mayor sacrificio, pero nos ayudara a estabilizar nuestra economía y cumplir nuestros sueños. A la larga, lo que todos deseamos es trabajar para nuestros propios propósitos y metas y no para los sueños de alguien más.
Este año será mejor, pero aportemos nuestra parte para que así sea. Los sacrificios que hagamos hoy, nos presentaran la recompensa de mañana.
Maria Elizabeth Berroa
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