DIAS GRISES ECONÓMICOS
A propósito de los días lluviosos que hemos estado viviendo en este país en los últimos días, recordemos que esta expresión también es una analogía de situaciones difíciles, como cuando te quedas sin empleo, cuando no te alcanza el salario o cuando estás deprimido.
En un país en donde un alto porcentaje de la población es clase pobre vulnerable o clase media. El tema del que hablo no es ajeno a la realidad de muchos. Sin embargo, aun en estos tiempos modernos donde apagar las luces del hogar puede realizarse con un comando de voz, aún sigue siendo casi un tabú hablar abiertamente de crisis económica personal en un medio social.
Nos avergüenza que sepan que tenemos deudas que no podemos pagar. Sobregiramos las tarjetas de crédito tratando de aparentar una solvencia que no poseemos, un estatus que no tenemos o sostener gustos exquisitos en demasía. Todo por disimular nuestra triste verdad.
Lo cierto es que, todo ese miedo de mostrar nuestra esencia limitada no es más que parte de nuestra autoestima baja que nos impide ser nosotros mismos sin valernos del dinero. Pero por suerte o gracia divina, aunque en un momento de crisis, la desesperación o la depresión invade nuestras mentes, debemos saber que todo pasara. Siempre sale el sol después de la lluvia, siempre existirá el arcoiris de la esperanza y de la misma forma que existen esas alternativas de fe para las tormentosas lluvias, también existen para los problemas económicos.
Maria Elizabeth Berroa
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